Mis vacaciones (parte 3 y última)
Anoche terminó mi primera semana de vacaciones en varios años y es hora de volver al trabajo, que no a la realidad de la que por desgracia nunca me fui.
Para ser sincero, tenía ganas de ponerme a trabajar de nuevo. No es que se me haya refrescado la mente del todo, pero han surgido nuevos proyectos, alguno de los cuales, puede que acabe cristalizando en esta bitácora.
Lo malo es que no he podido empezar con peor pie. Anoche me acosté con la idea de dar rienda suelta a mi creatividad cuando fui asaltado por el insomnio, un mal que por desgracia me aqueja demasiadas veces últimamente. Después de varias horas en vela conseguí dormir, pero, vaya, hoy camino como un zombi.
Lo cierto es que aunque cortas estas han sido unas buenas vacaciones.
Mis vacaciones (parte 2)
El Jueves, mi mujer y yo pasamos el día en la EXPO. Lo cierto es que es una visita muy cansada, pero lo cierto es que se ven cosas muy interesantes. Afortunadamente elegimos el día con menos gente y temperatura más agradable.
Ni a mi mujer ni a mi nos gustan as aglomeraciones de gente, así que no vimos pabellones como el de España, Japón, la torre del agua o plazas temáticas como la de Aguas bravas.
Me resulta muy curioso como pabellones muy interesantes estaban vacíos. El primero que visitamos fue el de "Acciona" con un recorrido muy espectacular lleno de luces. Lo más famoso del pabellón y más interesante es la sala que simula un gran charco y que al pisar el suelo, este interactúa con el espectador y crea ondas de agua a su paso.
La gente dice que unos de los pabellones más decepcionantes es el "Pabellón puente" y sin embargo a mi es uno de los que más me gustaron, no solo por su ingeniosa arquitectura sino por unos contenidos, que a mi parecer, junto a los de la plaza temática "Sed" son los únicos que realmente intentaban concienciar a la gente.
Para mi gusto, lo que más me gustó fue la plaza temática "Ciudades de Agua", donde en un recorrido muy completo, se mostraba los diferentes problemas que tienen diferentes ciudades con la escasez o exceso de agua. Aparte de los contenidos, este pabellón hace las delicias de cualquier ilustrador, ya que está profusamente decorado con ilustraciones muy diversas, entre las que destacan los mosaicos hechos con teselas representando ilustraciones del mundo "Habbo". Además de ello es un pabellón muy colorista y donde el visitante tiene que mirar a su alrededor, ya que ni un centímetro del pabellón tiene desperdicio. De hecho, me acabe comprando el libro de dicha plaza temática.
Otros pabellones interesantes fueron el de Turquía, el de Marruecos, por supuesto, el de Aragón con el famoso video de Saura que en poco más de 5 minutos te muestra Aragón en su plenitud; Lituania con su pub, Francia y el de las Islas del Caribe y no sólo por sus cócteles, sino por esa antesala que le introduce a uno en el clima caribeño, cálido y húmedo.
Realmente, salí de la EXPO inspirado y contento. A aquellos anti-EXPO les diré que su cabezonería por evitar lo que ya lleva dos meses abierto les impide ver cosas buenas.
Si quieren saber más de la EXPO o programar su visita, aquí va el link a la web oficial de la EXPO:
EXPOZaragoza 2008
Tengo noticias de mi amigo César
Hoy, mi hermano Luis, me ha llamado para decirme que se lo ha encontrado y que se encuentra bastante bien.
Se pueden imaginar la alegría que he sentido en saber que mi amigo se encuentra muy bien.
Si desean leer la entrada del 1 de Diciembre de 2007 sobre mi amigo César, sigan este link:
Mi amigo César
Mis vacaciones (parte 1)
Tras tres años sin saber que es eso de las vacaciones, estar paciendo tranquilamente junto a mi mujer, sin que suene el móvil, sin que mi cabeza tenga que generar imágenes de urgencia, y sobretodo, sin que suene el móvil ya es suficiente.
Me hubiese gustado haber podido ir con mi hermano a Venezuela a ver a mi familia de allí, sin embargo Carmen y yo hemos organizado pequeños divertimentos y viajes modestos.
Sin ir más lejos (literalmente) ayer, unos amigos nos llevaron hasta el histórico monasterio de San Juan de la Peña. Quizás se haya convertido en un viaje masificado y tal vez demasiado organizado, pero merece la pena. El entorno y descubrir los orígenes de Aragón ya son un alivio para la mente (que el cuerpo haga todo el trabajo por una vez.
Me permitirán, hacerles una recomendación si quieren ir:
Es un viaje que se hace en el día. Desde Jaca se puede llegar fácilmente al Monasterio nuevo donde la oficina de Turismo ha centralizado la visita con un centro de interpretación. Allí pueden dejar su coche, visitar as ruinas del monasterio nuevo, y asistir a una espectacular proyección que narra la historia de Aragón. Posteriormente y cada diez minutos, autobuses de la oficina de turismo llevan a los turistas por una carretera estrecha y sinuosa hasta el monasterio viejo (el que todo el mundo conoce) esta visita es la estrella del viaje. Desde allí mismo, otro autobús nos devuelve al monasterio nuevo, donde ahí una hermosa pradera donde poder comer y descansar. Para finalizar la visita, esta vez con el automóvil de cada uno, es recomendable bajar por la misma carretera por donde el autobús le lleva a uno al monasterio viejo y pasado este, a unos pocos kilómetros, se encuentra el pueblo de Santa Cruz de la Serós, un lugar, vinculado al monasterio, perfecto para terminar la visita. Desde allí se puede ir a Jaca por una carretera, menos sinuosa.
Es un viaje por los orígenes de Aragón.
Conviene organizar la visita y para ello dejo un link para consultar horarios, tarifas, lugares, etc, etc.
www.monasteriosanjuan.com
El parbulario
Que sitio más curioso el parbulario, donde nos enseñaban los colores, los animales y esas cosas.
Cuando me puse a rememorar aquellos días, lo primero que me vino a la cabeza fue la bata que nos ponían para ir allí. Claro, estábamos todo el día por el suelo y con plastilina y témperas, había que ponerse bata.
Era muy fina y con rayas; azules para los niños y rosas para las niñas (ya, muy obvio y sexista). Más allá de la distinción de sexos (a esa edad "sexo" era una palabrota) la bata proporcionaba una uniformidad que ayudaba a no distinguir la forma de vestir o el potencial económico de cada familia. Yo siempre he sido partidario del uniforme escolar por ese mismo argumento.
El caso es que recordando aquellos días y aquella bata (que ojalá mi madre guarde), me vino a la cabeza la imagen de mi propia caricatura de adulto con la estatura de un niño y el ya citado batín.
Y como dicen los franceses, los francófonos y estudiantes de francés, "et voilá":
Después de tanto tiempo
No he tenido mucho tiempo de mantener este blog, pido disculpas, pero el deber manda y afortunadamente, estos meses han sido de muchos encargos. Después de unas semanas de intenso trabajo puedo tomarme mi primera semana de descanso desde hace tres años.
No hay nada mejor para inaugurar una semana de asueto que celebrar el 4º aniversario de mi relación con Carmen. Bromeo con ella diciendole que estos cuatro años han sido como cuatro losas, pero lo cierto es que estos estan siendo los mejores años de mi vida (a pesar de las cosas malas que han pasado). Si me preguntan por qué son los mejores podría responderles con una sola frase; "Yo decido". Es curioso que tenía menos libertad cuando estaba soltero que ahora.
Ayer, al mismo tiempo que echaba una vista atrás de estos cuatro años, me doy cuenta que el 8 de Agosto de 2004 empezaba mi vida en común con Carmen, y que esa misma noche comenzaba también la decadencia de la vida en común de mis padres.
Será simple casualidad o forma parte de esa extraña conspiración cósmica que supone la renovación, ya saben, "algo debe de morir para que algo pueda nacer".
Intentaré no amargarme con esta idea y disfrutar de la lectura, las exposiciones, excursiones y visita a la EXPO. Tango muchas cosas que contar y mostrar ilustraciones que nunca verán la luz, ni siquiera en mi web, así que esta bitácora también ocupara parte de mi descanso.
Por cierto, algunos de mis últimos trabajos los he subido a mi web; "Nuevas ilustraciones"
Pájaro muerto
El verano era muy seco en aquel pueblo. Llevaba algunas semanas pasando las vacaciones en casa de mis tíos, en el pueblo de mi padre. Los días era monótonos y costaba mantenerse ocupado y al mismo tiempo divertirse. Pasaba muchos días en la casa de mis abuelos.
Era una casa de tres plantas con una huerta detrás. Era muy grande y allí mi abuela tenía patatas, tomates y que se yo. Había varias construcciones, un cernedero, donde antaño mi familia elaboraba los embutidos, y se pasaba el invierno; también había una par de graneros llenos de chatarra, llenos de verdad, desde la puerta hasta la pared sólo había un amasijo de hierros oxidados y revueltos. Al fondo había un gallinero de dos plantas, en la primera planta estaba el gallinero propiamente dicho, unas porquerizas y una vaquería, aunque sólo había gallinas, en la segunda planta solo había un pajar.
De vez en cuando iba con uno de mis primos a dar de comer a las gallinas de mi abuela. Mi primo, unos cinco años mayor que yo era bruto, lo cierto es que era el estereotipo de muchacho de pueblo de la España profunda. Era bruto, pragmático, avispado y cruel, cruel con los animales que no servían para el ser humano. Recuerdo que le gustaba coger pajarillos y torturarlos. A veces pequeños gorriones oportunistas se colaban en el gallinero a comer el pienso de las gallinas. Mi primo de enseñó que eso era malo para las gallinas. A veces un gorrión tenía la mala suerte de ser capturado infraganti por mi primo y tras innecesarias torturas ejecutaba a la víctima. El pobre gorrión era lanzado por mi primo contra el suelo con todas sus fuerzas y el pobrecito moría en el impacto, seguramente con los pulmones aplastados. Aquella práctica, de repetida, se convirtió en normal.
Un día, entré yo sólo en el gallinero, dispuesto a hacer cumplir la ley del gallinero. Aquel día un desdichado gorrión cometió el error de entrar a comer pienso al gallinero y yo cometí el error de dejarme llevar por mi "deber".
Cogí al pobre gorrión y pude sentir su calor en mi mano. Salí del gallinero con el pobre animal en mis manos, dispuesto a cumplir con mi misión. Lancé al pobre gorrión contra el suelo con todas mis fuerzas, como hacía mi primo. El pajarillo quedó aplastado, pero no debió de ser suficiente, yo no tenía demasiada fuerza, así que el impacto no fue el suficiente para matarlo. Lo recogí para rematarlo, antes de volver a lanzarlo al suelo me lo quedé mirando. Mis ojos se clavaron en los del pobre pajarillo, y en aquel momento, pude sentir lo que sentía el pajarillo.
El pobrecillo respiraba entrecortadamente, luchaba por vivir y sufría, sufría mucho. Podía sentir su sufrimiento como propio y como su pequeño pecho intentaba llenarse de aire. No podía creer lo que había hecho, estaba desesperado, no había vuelta atrás. El pobrecillo no estaba ni vivo ni muerto y yo era el responsable. Podría haber salido corriendo, pero entre lágrimas y arrepentido decidí terminar con el sufrimiento del gorrión y lo volví a lanzar contra el suelo. Lo volvía a recoger, ya no respiraba, ya no luchaba, ya no sufría. Ahora sólo yo sufría. Cogí al pajarillo, cavé un hoyo y lo enterré.
No volví a acompañar a mi primo. Desde entonces, de vez en cuando, el recuerdo de aquel pájaro muerto viene a mi memoria. Los remordimientos son mi castigo, y lo acepto. No puedo ver sufrir a un animal, los animales solo están indefensos ante la crueldad de un humano.
A veces me acuerdo de aquel pájaro moribundo en mis manos y sufro, pero quizás aquel pobre animalillo me hizo abrir los ojos y salvó la vida de otros muchos animalillos.