Arqueología de andar por casa

Hoy iba calmadamente paseando con mi perro, Dudo, por el parque Grande o Primo de Rivera (como prefieran), cuando encontré un pequeño tesoro. Miraba yo al suelo junto a una raíz de un Platanero de sombra y vi algo que sobresalía. Al principio pareciome un taponcito de plástico, mas cuando con ayuda del pie lo terminé de desenterrar vi que era en realidad una moneda. El ser pobre hizo que me agachara a por ella, a pesar de que por su tamaño no parecía muy valiosa, pero cual fue mi sorpresa cuando al cogerla vi que era una moneda de 10 céntimos de Peseta del año 1959.
Obviamente, en estos días, a nadie se le cae del bolsillo una moneda fuera de curso, así que deduje que debió de permanecer enterrada allí un mínimo de 35 años. Vino a mi cabeza una sensación extraña al pensar que alguien perdió ese dinero hace muchos años y en lugar de encontrarla cualquiera dos días después, la he encontrado yo más de 35 años después.

2 comentarios:

Belén Martínez Oliete dijo...

El comentario es que quien busca tesoros, siempre encuentra algo más que dinero.
Por otra parte, comentarte que me han gustado tus ilustraciones. Y que si me decido a publicar, te pediré presupuesto.
Mi blog se llama sumandos y soy más educadora que publicitaria.
Actualmente estoy en la búsqueda de un diseñador gráfico y web con quien colaborar en el proceso de creatividad comercial o publicidad.

Hasta pronto,
Belén Martínez Oliete

Anónimo dijo...

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