Aladji

Era una mañana primaveral, hace unos 11 años. Yo tenia 17 o 18 años. La mañana en la tienda de mis padres era tranquila. Además de material para la apicultura vendíamos miel a granel con lo que la clientela habitaul se componía de apicultores, gente de campo y amas y amos de casa. No había clientes, aquella mañana, sólo estábamos los parroquianos de la tienda, mi padre, mi hermano Luis y el Sr. Marqués que, como todas las mañanas, pasaba el rato con nosotros. La conversación era la habitual de aquellas mañanas, la que podría haberse desarrollado en un bar o en el mentidero de un pueblo, incluso, si me fuerzan en una barbería.

La campanilla de la puerta sonó, ninguno mirábamos a la puerta "¡Un cliente!" pensamos y en aquel momento nos giramos y la vimos a ella.

Entró en nuestra tienda una mujer realmente bella, medía alrededor de un metro sesenta, tenía la piel blanca como la nieve, el pelo negro como el carbón. Sus ojos eran grandes, negros e intensos. Poseía una mirada cautivadora al mismo tiempo que dulce. A su cuerpo escultural se ceñía un traje de una sola pieza, de esos que parecen una bata.
Era una mujer generosa, lo primero que hizo al llegar a nuestro mostrador era ofrecernos una vista sugerente de su pecho y una mirada dulce y coqueta.

Era joven, de alrededor de unos 25 años y su nombre era Aladji. Era morica y excepcionalmente guapa, una diosa. Apenas estuvo diez minutos entre nosotros, un grupo de hombres con las hormonas por las nubes.

Vino a comprar miel, debía de ser el secreto de su dulzura. Tal como vino, se marchó, aunque segura el triunfo de su encanto. Cuando salió por la puerta ninguno de los presente dijimos nada, nos miramos los unos a los otros con los ojos como platos. Fue el Sr. Marqués el que rompió el silencio con un "Joder, qué mujer".

No la volvimos a ver, y fue una pena, pero durante mucho tiempo no pude olvidar a aquella mujer. ¿Quién era realmente? ¿Qué habrá sido de ella? Quizás nunca existió y solo era una diosa llamada Aladji que hizo volcar el corazón y cortar la respiración a cuatro hombres a la vez.

Se, que a estas alturas y casado, no debería acordarme de ella, pero esos ojos y ese cuerpo son difíciles de olvidar. Aladji volvió a mi memoria gracias a un personaje del último libro que estoy leyendo.

El olor de mediodía en la escalera

En mis tiempos, los niños teníamos jornada partida en la escuela. Por las mañanas volvíamos sobre las 12 para comer y regresar a las 15.

Mis padres, hermanos y yo vivíamos en un cuarto piso sin ascensor. Más bien era un quinto piso, ya que llegar desde el patio hasta el primero ya suponía subir un piso. Se pueden imaginar el pernil que me gasto ahora. Subir aquellos cuatro pisos era agotador, pero lo que más recuerdo de aquella época era el olor del mediodía en la escalera.
Ese olor a mediodía era ni más ni menos que olor a col. Aquel olor procedía de 4ºA, un piso habitado por una entrañable pareja de ancianos. La señora María y el señor José.
El era un hombre delgado, encorvado y sin dientes, lo cual acentuaba su barbilla. Siempre tenía barba de dos o tres días. Vestía como si acabase de llegar del pueblo, con sus pantalones holgados y su chaqueta negra, aderezado todo ello con una simpática boina a modo de guinda. Aquel pobre hombre era ya muy mayor cuando lo conocí, o mejor dicho, cuando empecé a tomar conciencia de él. Olía bastante mal y casi siempre cargaba con una sonda que partía de la bragueta de sus pantalones y acababa en un bolsita de plástico trasparente que evidenciaba que aquella sonda miccionaba por él.
Ella era bastante más bajita que él y al más rellena. También olía bastante mal, pero creo que en su caso se debían a factores ambientales. Para más señas, eran analfabetos, al menos ella lo era. Sinceramente, desde la perspectiva actual, a comienzos de los años 90, eran dos reliquias de un pasado bastante remoto.
Su casa también era un lugar muy curioso, allí parecía que el tiempo se había quedado anclado en los años 60, todo era viejo y rancio. Lo que más me llamaba la atención era la cocina, estaba alicatada de arriba abajo con baldosas blancas. No tenían lavadora, en su lugar había una pila para lavar la ropa a mano; pobre mujer.

Cuando, a las 12 del mediodía, después de subir esos cuatro pisazos, el rellano de mi casa me recibía con ese particular aroma a col proveniente de la cocina de aquella pareja. Era un olor muy fuerte, además, ellos tenían la costumbre de dejar la puerta de su casa abierta, a pesar de que nadie lo hacía ya por seguridad. Ese era nuestro recibimiento de todos los días.
Fíjense si el olor era nauseabundo, que mi abuela paterna (de Salamanca), sólo estuvo una vez en casa de mi familia y años más tarde, recordaba entre risas aquel olor a col.

El otro día paseaba por la calle y al pasar cerca de una casa, olí a col y a mi cabeza vinieron todos estos recuerdos. Las comunidades de vecinos ya no son lo que eran, los rellanos no huelen a col, o a unas judías pintas bien hechas.
El señor José murió, a la señora María la llevaron a una residencia y sus hijos o sobrinos vendieron aquel piso, que olía a col, a una joven pareja, que tenía siempre la puerta cerrada y cocinaban en microondas. Seguramente la señora María también ha muerto ya, ambos eran muy mayores, y con ella murieron también aquellos vecindarios donde la gente tenía la puerta abierta y todos sabían lo que comían sus vecinos por el olor.

Un retrato de mi mujer

Carmen, mi mujer, llevaba una temporada "quejándose" de que ya lo la dibujaba. Lo cierto es que llevaba mucho tiempo sin hacerlo y eso que ella me inspira mucho para dibujarla.

Cuando me casé con ella no sólo encontré a una compañera sino a una musa. Nunca he dibujado tanto y tan a gusto hasta vivir con ella. Es justo que en tributo haga ilustraciones de ella de vez en cuando. Además me resulta fácil dibujarla, ella misma me inspira para hacerlo.



He hecho esta ilustración a partir de una visión que tuve de ella un día antes de irse a trabajar. Ella suele vestir de negro, sin embargo preferí hacer una ilustración que pareciese solarizada, donde el color negro estuviese fuera de ella. Quise añadirle color y algo de gracia con esas estrellas.

A la hora de escribir esta entrada, ella todavía no la ha visto, espero que le guste.

Tengo más ilustraciones de ella en mi página web.
www.ignacioochoa.es/ilustraciones

Otros Blogs: La caja del té

Buscando imágenes sobre circos, no me pregunten por qué, encontré este blog.

"La caja del té" es un blog que trata, como si fuese una novela una serie de historias y de pensamientos alrededor del té. Cada entrada resulta ser un interesante relato.

Desconozco quién o quienes son los autores de esta maravilla y resulta difícil ponerse en contacto con el autor, ya que no permite comentarios en las entradas. Así que se puede decir que más que un blog es un libro virtual.

Les recomiendo pasar de vez en cuando por este blog para tener un rato agradable de lectura. Supongo que lo recomendable será leerlo mientras se disfruta de una taza de té y unas pastitas.

La caja del té

La felicidad

Últimamente he estado pensando en la felicidad. ¿Qué es la felicidad? ¿Se puede ser feliz?
Pregúntate si eres feliz y dejarás de serlo solía decir con vehemencia.

Me doy cuenta de que no se puede ser feliz. El hombre, tal y como vivimos, está en medio de privaciones, enjaulado en un trabajo y un modo de vida que le enseña que para ser feliz hay que tener cosas. Poco a poco, así, nos vamos encerrando en nuestra propia cárcel donde compramos una casa, un coche, tenemos hijos, lavadora, televisión...
Llegamos a casa y nos sentamos delante del televisor y en nuestro estado de complacencia nos creemos felices, mas, la cuestión es que confundimos ese estado de bienestar en el que estamos calentitos en casa viendo la televisión con la felicidad. ¿Porqué somos felices sólo si las cosas van bien? Si lo perdemos todo, dejamos de ser felices? ¿Significa eso que necesitamos cosas para obtener bienestar y por lo tanto la felicidad?

Estamos solos en el mundo y si nos preguntan si somos felices respondemos que no. Cuando tenemos pareja e hijos, esta nos pregunta si somos felices y respondemos que sí.
¿Acaso no nos suceden cosas malas que turbian nuestra felicidad cuando estamos emparejados? ¿Dejaremos de ser felices según el amor se vaya apagando?

He llegado a la conclusión de que la felicidad no existe al menos no como la planteamos hoy en día en occidente.
No hay felicidad, hay momentos felices. Y son esos momentos felices los que tenemos que buscar, sea cual sea nuestra vida.
Evidentemente, cuanto más acorde estén nuestros deseos con la vida que llevamos, más momentos felices tendremos. Creo que el primer paso para tener momentos felices es sentirse bien uno consigo mismo y no dejarse deslumbrar (si no se quiere) por la vida de éxito y la falsa seguridad de poseer una casa un coche...
No hagan caso de los que dicen –"No queda más remedio, la vida es así"–. Los que dicen eso ya están atrapados y no ven salida al final del túnel. No, la vida no es así si no queremos. En nuestra mano está aceptar o no la vida que se nos ofrece.

De una cosa estoy seguro, los momentos felices no se hayan en las cosas o en los demás, están en uno mismo. Recuerden que podemos perder todo aquello que poseemos y nos rodea. Debemos estar preparados para superar esa pérdida continuar nuestro camino en la búsqueda de más momentos felices.

Literatura en breve

Bien sea por el gusto de que me cuenten historias y cuentos, bien sea por la falta de tiempo o simplemente porque nunca he sido un lector excepcional, me considero un amante de la literatura de relatos.
Últimamente, la mayoría de libros que leo son de relatos de diversos géneros. Si se trata de una novela, siento predilección por aquellas que están serielizadas por relatos, como la que estoy leyendo ahora "La nave de un millón de años" de Paul Anderson.

Últimamente, uno de los espacios radiofónicos que más sigo es "Literatura en breve", emitida por RNE Radio 5 y conducido por el escritor Juan Jacinto Muñoz Rengel.
En cinco minutos, este micro-espacio habla de alguna de las últimas novedades en cuanto a relatos, dedicando cada espacio a un libro concreto.
Lo más llamativo es la narración de parte de uno de los relatos por parte del locutor y que consigue llamar el interés del oyente.
Gracias a este espacio, el oyente, amante de la literatura de relatos, será aconsejado para su próxima lectura, gracias, sobretodo, a esa narración de alguno de los relatos (o parte de alguno).

Se puede escuchar "Literatura en breve" en RNE radio 5 en los siguientes horarios:
A las 17.35 horas y a las 22.10 horas

También se pueden escuchar los programas emitidos en la propia web del programa.
www.literaturaenbreve.com

La guerra del canon

El tema de la ley que aplica un canon a los soportes informáticos y de reproducción es ya una auténtica guerra dialéctica en la cual el consumidor y los propios autores estamos en medio.

Hablo desde el punto de vista de un pequeño autor que trata de salir adelante y vivir de sus creaciones. Estoy de acuerdo con que el asunto de la piratería es un problema, pero admitámoslo, es un problema para los grandes autores y compañías discográficas y distribuidoras. Sólo eso puede explicar que todas las medidas que se aplican para paliar la piratería sólo beneficien a estos.

De un lado están as asociaciones de consumidores y plataformas anti-canon y del otro lado están las entidades gestoras de derechos de autor. Y a su vez, ambos bandos son utilizados por partidos políticos en sus propios intereses. Ambos bandos se acusan mutuamente de mentir y manipular, amén acusaciones de prácticas mafiosas claramente demostradas.

Antes de incluir un par de enlaces a páginas relacionadas con el tema, me gustaría ofrecer mi humilde opinión, que para eso me he hecho este blog.

Como autor, estoy de acuerdo con que tengo derecho a vivir de mi obra, de cobrar por derechos de autor y de emprender acciones legales contra aquellos que atenten contra estos derechos.
Si embargo este canon me parece injusto, desproporcionado y erróneo.

Injusto: Porque el dinero del canon sólo lo gestionan las entidades que gestionan estos derechos (SGAE, VEGAP, CEDRO...). Es decir, solo sus socios obtendrían dicha retribución y no todos si tenemos en cuenta el criterio de reparto de dichas entidades.
Supongamos que Fulanito es un ilustrador que gestiona personalmente sus derechos, es decir, no es socio de ninguna entidad. Menganito es un consumidor que se ha descargado de internet las ilustraciones de Fulanito y las ha grabado en un CD. Al hacerlo paga la parte proporcional del canon "X €". Este dinero va a parar a las entidades gestoras, sin embargo Fulanito, al no ser socio, no ve ni un céntimo del canon y sin embargo su obra a sido pirateada.
En resumen, la obra de Fulanito es pirateada y Ramoncín (por citar a alguien) se queda con el dinero de Fulanito.

Desproporcionado: Pagar un canon por comprar unos CDs o DVDs, independientemente de sus uso es ser juzgado y condenado por piratería de antemano. ¿Qué ocurre si Fulanito compra esos CDs para guardar su propia obra? No sólo esta siendo injustamente acusado de piratería sino que ademas paga un canon del que no se podrá beneficiar.
Lo más curioso es que a pesar de pagar el canon, aún podemos ser juzgados. Se supone que si pagamos dicho canon (o royalty) la copia ya es legal.
Es decir, esta ley nos convierte en culpables de antemano y podemos ser juzgados y condenados dos veces. En la tienda y en los juzgados.

Erróneo: Esta ley, por desgracia, no frenará la piratería, ni siquiera defiende los intereses del autor. Solo defiende a los bolsillos de los grandes autores y las entidades gestoras; perjudica a los bolsillos y a la presunción de inocencia de los consumidores y desampara los bolsillos y derechos de los pequeños autores.

Para mi asombro, las entidades gestoras se acercan a los autores como paladines de nuestros derechos. Ellos que vienen a decir si quieres cobrar hazte socio. Señores, puedo cobrar sin ser socio. Ellos que me acusan de ser pirata sin velar por mis derechos si no paso por el aro. Ellos que acusan a las asociaciones anti-canon de prácticas mafiosas siendo ellos los primeros en estorsionar.

Para colmo las asociaciones y plataformas anti-canon, se han posicionado políticamente, vendiéndose a los intereses de algunos partidos. Ellos que inflan las tasas del canon para escandalizar a la opinión pública.

Para terminar, me gustaría dejar claro que estoy de acuerdo con medidas eficaces que velen por los derechos de los autores, pero estoy en contra de un canon que prejuzga, respalda las prácticas corporativistas y excluye a los pequeños autores.

Para aportar documentación, al margen de mi opinión, añado estos enlaces con diferentes versiones del asunto:

Página sobre el canon de la entidad gestora VEGAP
http://www.vegap.es/ES/VEGAP/Noticias/VegapHabla

Página sobre el canon de la entidad gestora CEDRO
www.cedro.org

Web de la plataforma contra el canon
www.todoscontraelcanon.es

Les dejo también, un par de videos, muy interesantes sobre el asunto del canon cortesía de Youtube. No se preocupen son copyleft









No me quiero extender más. En la siguiente entrada hablare del tema "Copyleft"