Versiones: Arzack, Harzach, Arzach, Harzack...

Mi visión de Arzack, mi personaje favorito de Moebius, tras su muerte.


El pasado Sábado 10 de marzo me desperté con la noticia de que el maestro Jean Giraud, "Moebius" había fallecido en un hospital de París a los 73 años y tras una larga enfermedad.
No voy a hacer una biografía ni ningún perfil del que está considerado dios del cómic. No es a mi a quién corresponde hacerlo y además creo que ya estarán aburridos de sendos reportajes de su persona.
Voy a hablar de lo que Moebius significaba para mi.

Conocí al maestro titánico en mi segundo Salón del cómic de Barcelona a mediados de los 90. Tenía, yo, 18 añicos y estrenaba mi pase de prensa con el que podía acceder a lugares donde sólo podría encontrar a periodistas, editores y autores de cómic. Estaba dando vueltas como un pirulo, más perdido que un pulpo en un garaje cuando de repente me tropecé con ÉL. Estaba firmando a un par de periodistas y esperé mi turno para hablar con él, no podía dejar escapar semejante oportunidad de conocer en persona a alguien que había admirado desde tantos años.
Cuando terminó con los periodistas de verdad dirigió su atención hacia mi (y aquí viene la anécdota ridícula). Yo le enseñé mi pase de prensa para que viese que ese crío, que tenía delante, tenia razón de estar allí y que quería entrevistarle. Moebius debía de estar tan empanado por el propio Saló que cogió mi pase y me lo firmó. Con mi francés de andar por casa le aclaré que quería hacerle una entrevista. Para mi sorpresa, él accedió y nos fuimos al stand de su editorial para buscar un horario y a un traductor. De camino hablamos de tonterías y me di cuenta de que era un hombre que rezumaba genialidad y que era muy amable y atento. ¿Por qué ese titán iba a tomarse tantas molestias con un periodista aficionado de tan corta edad? Pero allí estaba, prestándome toda su atención y acompañándome para concertar una entrevista.
La entrevista no pudo ser. Los responsables de la editorial no tuvieron tanta amabilidad conmigo y me dijeron que no tendría tiempo para mi. Moebius me pidió disculpas y nos despedimos.
Y ya está. Esos fueron los 10 minutos en los que coincidí con Moebius. No es una gran historia, pero es lo que hay.
Y eso es lo que puedo decir de Moebius, aparte de su genialidad, que era muy amable.

Admiraba su trabajo desde que leí El garaje hermético con unos 13 años. Y siempre procuré seguir su obra. Lo admiraba, sobretodo, como fundador de Los humanoides asociados, por crear, junto a varios camaradas, un punto de inflexión en el mundo del cómic y un universo de historias y autores que me influyeron muchísimo.

Tras el paso de Moebius a otro plano existencial superior, ojeo mis ejemplares de la revista Metal Hurlant como el que se pone a ver fotos antiguas.
El mundo de la cultura se ha quedado huérfano sin el maestro Moebius.

2 comentarios:

Juanfer dijo...

Pero que bueno

Ignacio Ochoa dijo...

Gracias Juanfer. Viniendo de un dibujante tan bueno es todo un halago tu comentario.